Luis Moros, es un talentoso joven venezolano que brilla con luz propia en Washington. Con más de cinco años puliendo sus habilidades de observación, investigación y comunicación para perfilarse como un gran politólogo, filántropo, escritor, conferencista, y analista político con experiencia en comunicación sensitiva, inteligencia emocional y persuasión.

Ya el joven talentoso Luis Moros comienza a recibir sus frutos. A sus cortos 20 años tiene la iniciativa de adentrarse en el mundo de la escritura, comenzando a  escribir  “Imprescindible”, un libro que hablará sobre sus dos pasiones: la persuasión y la política.

Ha sido reconocido por grandes figuras políticas en los Estados Unidos, ha trabajado y colaborado con organizaciones sin fines de lucro. En otras palabras, Luis Moros, no se ha dedicado sólo a la política tradicional, se ha dedicado a inspirar a otros con su historia, a través de la persuasión.

Son muchos los logros que ha obtenido este joven a tan temprana edad, su historia y esfuerzo ha traspasado fronteras, y no podíamos quedarnos sin contar un poco sobre su historia en VEEM Magazine.

Contenidos ocultar

¿Cuándo y dónde naciste?

Nací el 10 de abril del 2002, en la ciudad de Lechería, Puerto La Cruz. Una ciudad pequeña al oriente del país con menos de 40.000 habitantes.

¿Quiénes son tus padres?

Soy hijo único de Fabiola Fernández, a quien considero mí heroína y mi padre Luis Moros, que ha sido el motor emocional y aquel que no veo hace seis años.

¿En cuáles colegios estudiaste, eras un niño sobresaliente?

No estudié en colegios elitescos. No vengo de una familia multimillonaria, vengo de una familia clase media. Estudié mi primaria en la ciudad de Barquisimeto en el Colegio María Auxiliadora y de allí me mudé a Puerto La Cruz y estudié en la Unidad Educativa Manuel Gual. Desde siempre fui sobresaliente, y con esto no me refiero a buenas notas. Sobresaliente envuelve muchas cosas. Sobresalía en la manera de vestir, de expresarme, de dar una opinión sin filtros y hasta de imponer orden, ¡bueno eso dicen mi familia y amigos!

¿Qué situación ocurrió en tu vida para que a temprana edad descubrieras qué querías ser y a dónde querías llegar?

Leía mucho, sobre todo la saga de “Los Imposibles” escrita por Leonardo Padrón. De ahí aprendí de los mejores o más galardonados en cada campo de la vida. Me enteré que el baseball aparte de ser el deporte más visto por los venezolanos, también es todo un negocio, donde a un jugador le pagan más que a un Presidente. También me enteré del rol de las comunicaciones y lo importante que son. Desde allí definí mi propósito, querer comunicar. Aún no sabía qué, pero si sabía que mi rol en esta sociedad era comunicar mensajes que perduraran a través del tiempo, comunicar cosas que otros tenían miedo o sentían vergüenza en comunicar. Por ejemplo, comunicar que la vida está en nosotros y no en depender emocionalmente de un padre, hijo o pareja. Comunicar cosas que otros pensaban, pero que no se atrevían a decir. En otras palabras, decidí ser real y consistente con lo que sentía y de la manera en que veía la vida.

¿Te tocó migrar a los Estados Unidos? ¿Cuáles eran tus expectativas, cómo imaginaste que sería llegar a Estados Unidos?

Nunca había venido a este país, siempre soñaba en venir. Por lo tanto, no había expectativas, no sabía nada. Tenía 14 años, pensaba en que sería perfecto. Tenía un punto de vista muy utópico de cómo sería llegar a este país. Me imaginaba yendo todos los meses a Disney, paseando por centros comerciales por doquier, y comiendo M&Ms y Nutella hasta más no poder.

¿Cuál fue la realidad al llegar a Miami, al principio fue como lo imaginaste?

A pesar que tenía la Nutella y el M&Ms cerquita de mí, hasta el día de hoy llevo más de tres años sin comer ninguna de las dos. Siempre he dicho que todo lo prohibido o difícil de conseguir, se convierte en la tentación y el delirio de la vida. Al llegar aquí, todas esas cosas estaban a mi alcance, ya esas ganas de comer desesperadamente desaparecieron. Lo que si apareció dentro de mí, de un día para otro, sin aviso y de manera intensa, fue ese mecanismo de defensa, eso que le llamo LA SOBREVIVENCIA.

¿El cambio de estudiar en Venezuela a estudiar en el exterior fue muy drástico? ¿Fue difícil ese inicio?

Fue muy difícil. Para nada fácil y no quiero que otros estudiantes migrantes o personas que no viven en Estados Unidos piensen que es sencillo porque  no lo es. He recibido muchos mensajes de personas que a través de mi historia quieren mandar a sus hijos solos a estudiar aquí porque creen que es fácil y viable y no es así. Muchos factores afectan. Entre ellos, la economía y el status legal que puedas tener en el país.

¿Cómo lograste adaptarte tan rápidamente a un nuevo sistema educativo y a un nuevo idioma?

Siempre lo he comentado, los inmigrantes no tenemos plan B. Cuando empecemos a concientizar de que en realidad no hay otra opción para tener éxito que educarte y saber el idioma de este país, es allí cuando aprendes a mil por hora y no porque seas fuera de lo común, es que los obstáculos te crean ese sentimiento de sobrevivencia que explota y te permite captar todo de manera más rápida, para así aprender a defenderte ante un mundo donde nadie es como tú, ni habla como tú, ni actúa igual que tú.

¿Has comentado que sufres del síndrome del explorador, siempre fuiste curioso? ¿Que hizo tu madre para mantener viva la llama de la curiosidad, crees que ese síndrome puede bloquearse si no se potencia?

Aparte de un síndrome auto-diagnosticado, yo lo catalogo como una manera de vivir. Desde siempre fui curioso y la curiosidad es simplemente el despertar por cosas que desconocemos. Una persona sin curiosidad es una persona que fallece en vida, que el tiempo se la lleva sin desdén. Mi mamá no creo que haya hecho nada del otro mundo para detonar mi manera de ver la vida. En mi opinión, la curiosidad nace en “saberlo todo”. Cuando nos exigimos más, la curiosidad aparece. Cuando queremos algo, la curiosidad busca las maneras de obtener lo que deseas. Cuando nos proyectamos con éxito, buscamos las vías de llegar a esa definición de éxito que tenemos. Cuando nos llevan la contraria, tratamos de buscar el por qué.

En el despertar de la vida está la curiosidad. ¡Y esto se bloquea cuando pensamos que ya lo sabemos todo, allí entras en JAQUE!

¿En Estados Unidos, a qué colegio asististe y cuál fue tu desempeño?

Fui a la escuela secundaria Hialeah Gardens High School, donde estuve nominado al Silver Knight Award 2020 del Miami Herald y el Nuevo Herald en la categoría World Languages.

¿Cómo en tan poco tiempo llegaste a hacer pasantías en la Cámara de Representantes de Florida, en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, en la Organización de Estados Americanos, y en el centro de Política Bipartidista?

Con las personas correctas, saliendo a la calle, no dejándome intimidar por nadie, relacionándome desde el que limpia la sala de prensa hasta con los ejecutivos del periódico más importante del país. Por supuesto, todo esto conlleva disciplina, persistencia y confianza en sí mismo –inteligencia emocional—

¿Cuáles fueron los hechos y las personas que aparecieron en tu vida y te llevaron a donde estás hoy? ¿Cómo a tan temprana edad supiste identificar en tu vida a las personas correctas y el momento correcto?

Hay muchos hechos y personas que me condujeron a este punto de mi vida. De conseguir mi primera pasantía a recibir mentoría y el apoyo del ex-dueño del periódico más respetado a nivel mundial: El Washington Post.

Y todo eso lo logré relacionándome con gente que sabía tenían que ser personas que trajesen a mi vida un valor VIP. Y no, no me refiero a que debían tener puestos importantes, ser famosos o formar parte de una clase social muy alta. Sin embargo, yo siempre supe a través de las experiencias de la vida—como lo es estar sin una vivienda—que las personas importantes en tu vida te traerán valores VIP:

Valor a tu vida, Importancia o relevancia a tu vida y tus propósitos Personales.

Estas personas tendrán un contacto personal contigo y con tu historia. No te relacionarás con ellas para buscar un trabajo, etc., te humanizarán y te harán tocar tierra.

¡A esos les llamo amigos VIP!

¿Qué estudios cursas actualmente, y cómo te proyectas dentro de un corto y mediano y largo plazo?

Actualmente, me encuentro cursando dos licenciaturas simultáneas en ciencias políticas y administración pública con certificados en liderazgo cívico y persuasión en la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y recientemente fui seleccionado como el primer venezolano en participar en la clase inaugural de la Facultad de Derecho en la Universidad de Stanford. Por ahora, quiero iniciar mi plataforma de consultoría escolar para entrenar a jóvenes de la manera correcta y genuina para que sean admitidos a la universidad de sus sueños. También me proyecto como analista político y empezar a crear mi plataforma y marca personal en los medios. A largo plazo, me proyecto como el primer hombre hispano en ser juez de la Corte Suprema de Justicia.

¿Cuáles son tus recuerdos de Venezuela, qué extrañas?

Venezuela para mí es el país más hermoso del mundo, es una tierra hermosa, llena de poderío natural. En mis 20 años, unas de las cosas que más extraño es sentirme arropado, cobijado y seguro de costa a costa por ese cerro El Ávila que es irrepetible. Extraño levantar todas las mañanas rodeado de ese pulmón de oxígeno que muchas veces no apreciábamos, y que ahora, solo nos queda vivirlo en la memoria, verlo de lejos, o tener retratos de él en nuestras casas alrededor del mundo. Por otro lado, extraño la naturalidad de las cosas, la señora vendiendo café en la esquina, el tráfico que nos mantiene vivos y al pendiente, los ancianos tomando café en las panaderías y las librerías que estaban repletas de personas, cosa que no veo en este país. Extraño la época de diamante de la televisión venezolana, y aún la sigo viendo. Extraño reírme todas las noches viendo “¡Qué Locura!” y admirar a Moncho Martínez y su decena de personajes, ir al Teresa Carreño a ver mi ídolo de toda la vida, Erika de la Vega y sus monólogos. Extraño también las noches que me desvelaba viendo Erika Tipo 11 y leer hasta la madrugada con tan solo 11 años mi colección de libros favorita, “Los Imposibles” de Leonardo Padrón.

¿Qué mensaje le darías a la juventud venezolana y del mundo?

Que aprendan a coexistir en la vida. Que acepten otras opiniones y que reten lo que ya creen, que saben. Les aconsejaría que no se queden en una ideología o partido, que siempre estén atentos a lo que el otro tiene que decir. De mil idioteces, sacas una verdad. La división es unas de las idioteces más grandes del mundo y tenemos que saber cómo prevenir esa división. Todo empieza en la manera de pensar y ver la vida. Que no nos importe que cartera carga, la que camina o que traje tiene el empresario que cruza la calle, que nos empiece a importar lo que puedan transmitir y los sabios que pueden ser.

Y sobre todo les diría los jóvenes que LEAN. La cultura es un banquete que tenemos frente a nosotros. Depende de nosotros estirar la mano y empezar a escoger los frutos—los libros, artículos, cultura general, documentales—y nutrirnos con ellos. La cultura siempre está ahí.