VEEM Magazine siempre orgulloso del talento venezolano, quiere presentarles a continuación a una persona muy especial. Quien se adueñó de las palabras y prácticamente tomo riendas de su historia.

Mi nombre es Wen Dugarte Quintero, tengo 37 años de edad. Cuando me gradué de abogada a mis 22 años, pensando que quizás dedicaría mi vida a mi carrera jurídica, nunca imaginé que disfrutaría de tantas satisfacciones y que alcanzaría el éxito en un camino distinto. Esto me demostró que las metas pueden cambiar y que la felicidad y el éxito a veces están en los senderos diferentes que te atreves a recorrer.  

Wen Dugarte - Abogada
Wen Dugarte – Abogada

Desde mi primera labor en el área legal, siendo estudiante de derecho, como pasante en un Escritorio Jurídico, en la cual me tocó durante tres años estar en contacto con la realidad de los tribunales hasta el momento en el que me encuentro ahora, me nutrí de muchas experiencias, algunas muy fuertes, pero todas absolutamente satisfactorias.

Retos cumplidos en el área legal.

Como por ejemplo cuando siendo muy joven me tocó asumir la responsabilidad de ser Coordinadora Regional Central de Derechos Humanos, dedicada específicamente a Niños, Niñas y Adolescentes en conflicto con la ley penal, pues conocí los Centros de Formación Integral, que comúnmente la gente conoce como “cárceles de adolescentes”, y las casas de acogida y casas hogar, donde pese a las limitaciones tuve la oportunidad de brindar lo mejor de mí y darle mi apoyo a esos seres humanos que estaban, y aún están en una situación tan precaria y vulnerable. Fue quizás la etapa de mi vida en la que más crecí y aprendí sobre la condición humana.

Al pasar los años, en el continuo ejercicio de mi profesión, tuve la dicha de conocer a mi actual esposo, un reconocido abogado que ha dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos y a la representación gratuita de víctimas de la represión y de los presos políticos. Con él tengo un hijo maravilloso con el que aprendo y crezco todos los días, pues mi pequeño está dentro del espectro autista.

Si la experiencia de ser mamá ya supone retos y alegrías inmensas, ser madre de un niño con necesidades especiales ha hecho de mi vida una mucho más plena de lo que jamás pude haber imaginado. Durante sus primeros años y tras su diagnóstico, me dediqué absolutamente a su educación y formación para brindarle las herramientas que le permitan crecer sano y feliz. Esta es una responsabilidad que sigo aceptando y honrando con alegría.

La vida es buscar nuevos retos.

Como mujer y como profesional, además sentía que necesitaba otro reto en mi vida. Soy una mujer inquieta, ávida de conocimiento, que siempre se proyecta hacia el futuro pensando en diferentes maneras de construirlo. Esto me llevó a considerar el mundo inmobiliario y me animó a dar mis primeros pasos en este confiando única y exclusivamente en mis instintos y en mi propio criterio. Investigué, analicé y admiré el trabajo de muchas colegas exitosas y desde allí construí mi propia marca: WDINMUEBLES, que dirijo y en la que me desempeño como asesora legal e inmobiliaria en la compra, venta y alquiler de inmuebles de alto target. 

En un coctel en el que se mezclan buenas ideas, una presentación impecable, buenos amigos y buenas relaciones públicas y, ¿por qué no?, un poco de buena suerte, he logrado en poco tiempo cosechar importantes éxitos y consolidar una exclusiva cartera de clientes que valora su privacidad, apuesta por la inversión segura, en la que se les asesora y protege desde el primer hasta el último paso, y que en su mayoría han requerido de mis servicios no por lo que ven en las redes sociales sino por la confianza que les inspiro.

El camino no ha sido sencillo, pero me ha traído muchas alegrías. Recuerdo el día en el que logré mi primer cierre. No les voy a mentir, no fue sencillo y por momentos pensé que el nuevo sendero elegido implicaba obstáculos que a veces lucían insuperables, pero ese primer apretón de manos, la sonrisa de satisfacción en mi cliente, que ese día y con mi ayuda comenzaba a vivir un nuevo sueño en su nuevo hogar, me demostraron que los desvelos y esfuerzos habían valido la pena, que dentro de mí estaban las herramientas y capacidades necesarias para alcanzar el éxito, y que la decisión de embarcarme en esta aventura había sido la correcta. 

A ese primer día de éxitos y felicidad, le han seguido muchos otros. Por eso estoy inmensamente agradecida.